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Luis Oberto | // Daniel Ortega acumula más poder a tres meses de las presidenciales

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Con la destitución de 28 diputados de la oposición por el Consejo Supremo Electoral (CSE) -controlado por el gobierno sandinista, según los opositores- alegando el desacato a la dirigencia del Partido Liberal Independiente (PLI) bajo cuya bandera fueron elegidos en 2011, el presidente nicaragüense Daniel Ortega logró el control del Parlamento y con ello se afianza en su proyecto de instaurar un partido único, denunciado por sus críticos.

Con el cese en las funciones de los legisladores opositores en el Parlamento se cerró el último espacio donde se criticaba desde un poder del Estado las decisiones del régimen de Daniel Ortega, publicó ayer el diario nicaragüense La Prensa.

Uno de los congresistas destituidos Enrique Sáenz denunció el afán de concentrar el poder en el Ejecutivo y de eliminar a opositores. Recordó que desde que Ortega regresó al gobierno en 2007 dejó claro su rechazo al sistema pluripartidista y su inclinación por un “partido único”, refirió el medio.

“Esa concepción política totalitaria la ha venido implementando paso a paso con fraudes electorales, modificando el Código Militar, modificando la Ley de la Policía, apoderándose de la totalidad de los poderes del Estado y ahora demoliendo el último bastión de institucionalidad que quedaba en el país”, dijo Sáenz en referencia a la Asamblea.

Con esta disposición, “todas las formalidades y pilares de la democracia representativa fueron eliminadas, estamos frente a una dictadura”, declaró a la AFP el jurista y exdiputado liberal José Pallais.

La polémica situación ocurre a menos de tres de meses de los comicios del 6 de noviembre, en los que Ortega va por la tercera reelección en Nicaragua, sin la participación de la coalición que lideraba el PLI, que había decidido retirarse tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia, cuestionada por la oposición por estar dominada por magistrados sandinistas, que invalidó la candidatura de la fórmula Luis Callejas y Violeta Granera, con lo cual Ortega quedó como candidato único.

En junio pasado, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, en su VI Congreso Nacional, proclamó a Ortega como el candidato presidencial. “Hemos cumplido con otro paso más de cara a las elecciones de noviembre de este año 2016. Y seguiremos cumpliendo con la voluntad de Dios y con la decisión, el acompañamiento del pueblo-presidente”, dijo Ortega al ser elegido.

Aupado con la proclamación, el mandatario anunció que no permitirá observadores electorales internacionales, a los que calificó de ‘sinvergüenzas’.

Ortega también fue facultado por su partido para escoger a su compañero a la vicepresidencia y, según la ley electoral, tiene hasta el próximo martes para nombrarlo.

Medios nicaragüenses hablan ya de una sucesión familiar o de una nueva dinastía y las opciones apuntan a que la esposa de Ortega, Rosa Murillo, sería la candidata escogida.

“Ortega buscaba impresionar a (presidente venezolano Nicolás) Maduro y subirle las acciones a Murillo”, dijo el analista político Ôscar René Vargas, quien considera que la esposa del mandatario será la compañera de fórmula, publicó el diario La Prensa.

“En este contexto electoral significa que Ortega podría ponerla de vicepresidenta para asegurar la sucesión en el gobierno en caso que él faltara. No hay duda de que la exaltación de Daniel Ortega a su esposa es definitivamente, y de forma oficial la búsqueda de la sucesión política, así actúan las dinastías para que el poder se herede en familia y es exactamente lo que está haciendo Ortega”, dijo Pallais.

Murillo, cuestionada por su autoritarismo, es la portavoz oficial del Gobierno, controla toda la administración pública, desde 2007 comparte el 50% del poder con Ortega, quien ha exaltado la lealtad y valor de la primera dama.

Para el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), un grupo que ha ejercido fuerte oposición ante Ortega en los últimos 10 años y al que también el CSE dejó fuera del Parlamento a sus dos diputados, el mandatario está dejando clara su intención de instaurar un “proyecto de régimen de partido único” que amenaza a todos los nicaragüenses que no se alineen al oficialismo. (I)

Gobierno Postura radical

Temor a perder el poder Según Ôscar René Vargas, sociólogo y analista político, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, de 70 años, quien busca la reeleción, ha radicalizado su accionar en contra de la oposición porque teme que en unos comicios libres y observados nacional e internacionalmente, la población lo saque del poder como ocurrió en 1990, cuando perdió las elecciones presidenciales frente a la Unión Nacional Opositora que encabezó Violeta Barrios de Chamorro.

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© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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Tags: Isla

Con información de: El Universo

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