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Yammine Chery Venezuela ||||*&* ||68 // Sublevaciones: cinco obras clave de una muestra sobre los movimientos de masas

Reunir en una muestra más de 250 piezas, entre pinturas, dibujos, grabados, fotografías, películas y documentos, con eje en las luchas, revueltas y revoluciones desde el siglo XIX hasta hoy, es una tarea faraónica que se propuso Georges Didi-Huberman (Saint-Étienne, 1953), uno de los especialistas más reconocidos en teoría de la imagen. El resultado se llama Sublevaciones y se inaugura pasado mañana en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref).

El espacio sórdido que ocupó el Hotel de Inmigrantes hasta 1953 y en el que a lo largo de su historia se alojaron un millón de personas ahora es un caleidoscopio con imágenes de distintas épocas que ponen el eje en la sublevación, ese gesto que derriba el abatimiento que hacía padecer la sumisión. “El arte es una cárcel”, dice el dibujo del artista argentino Horacio Zábala. Cerca, un grupo de húngaros en Budapest derriba una escultura monumental de Lenin. En otra sala conviven mujeres de distintas épocas, con la misma fuerza.

Organizada por el Jeu de Paume de París, en colaboración con el Muntref y con la participación del Museo Nacional de Arte de Catalunya, el Museo Universitario Arte Contemporáneo-UNAM (México), la Galerie de l’UQAM (Universidad de Québec en Montreal) y Sesc São Paulo, la muestra incorpora en cada sede obras de artistas locales. Aquí, de Marcelo Brodsky, Adriana Lestido, Eduardo Longoni, Juan Carlos Romero, Juan Travnik y otros.

A pedido de la nacion, el reconocido filósofo e historiador del arte francés Didi-Huberman seleccionó cinco obras clave de la megaexposición y explicó sus razones.

Maria Kourkouta Remontage, 2016

Remontajes: Video loop de la joven artista griega Maria Kourkouta, 2016. “Son las imágenes que abren la exposición. Provienen de grandes films clásicos que tratan el tema de las sublevaciones (en este fotograma se ven dos extractos superpuestos de Eisenstein y de Rossellini): porque nada desde 1920 trató mejor y con tanta fuerza la cuestión de las sublevaciones. La idea -con Marta Gili, directora del Jeu de Paume- fue pedirle a esta joven realizadora de films documentales y experimentales que reflexionara hoy sobre esta memoria cinematográfica del ayer. Lo hizo con un tratamiento extraordinariamente plástico y rítmico que nos hace prestar atención a los gestos de las sublevaciones, que es el tema principal de la exposición.”

Gilles Caron Manifestaciones anticatólicas en Derry, 1969

Batalla de Bogside, Derry, Irlanda del Norte, agosto de 1969, de Gilles Caron. “Precisamente, gestos es lo que hay aquí. Esta imagen es emblemática de la exposición; sin embargo, en París fue objeto de polémicas interesantes. Se decía: «Manifestaciones anticatólicas, ¡quiere decir manifestaciones de derecha, movimientos reaccionarios!». Se puede responder a este juicio brutal con muchos contraargumentos. Les doy tres: primero, esta imagen forma parte de una serie de gestos que interesaron particularmente al fotógrafo, pero que también tienen una historia de larga data (Courbet no está lejos); luego, se debe admitir que las sublevaciones, incluso las populares, no siempre han sido, a lo largo de la historia, “de izquierda” (aunque éstas cuenten evidentemente con mi preferencia); por último, sobre todo: esta imagen nos da una lección de mirada. Miren, miren más: la «manifestación anticatólica», es decir legalista, estaba protegida por la policía, que se ve en trasfondo, y entonces se debe comprender que los dos jóvenes -que casi parecen bailar- son protestantes. Gilles Caron decidió mirar las cosas desde el punto de vista de los oponentes católicos y no de los manifestantes reaccionarios. Lamentablemente, los que polemizaron lo hicieron como mucha gente: leyeron el epígrafe, pero no se tomaron el tiempo de mirar la imagen.”

Art & Language Shouting Men, 1975

Shouting Men: Serigrafía y pluma de fieltro sobre papel, ejemplo de arte político, 1975. “Esta obra me parece ejemplar por el hecho que un «arte político» no es fatalmente un «arte al servicio de un partido», cualquiera que fuera éste. A menudo, el arte políticamente orientado se preocupa por la claridad de su mensaje y entonces restringe sus ambiciones formales, estéticas. Walter Benjamin había planteado en un discurso de 1934 (pronunciado en el marco de la lucha contra el fascismo en Europa): «La tendencia de una obra política sólo puede funcionar políticamente si funciona también literariamente», es decir, poética o estéticamente. Por eso la obra repetitiva de Art & Language transforma el motivo del afiche político en fiesta de formas vanguardistas.”

Eduardo Gil Marcha de la Resistencia, 1982

Niños desaparecidos: Segunda Marcha de la Resistencia, 9 y 10 de diciembre de 1982, de la colección Eduardo Gil. “Esta exposición es un relato -lleno de ejemplos y de episodios- a través de un tema permanente, el del cuerpo político. Observarán que el lugar de las mujeres es constante en esta exposición, crucial: desde la mujer que maneja el cañón en Los desastres de la guerra, de Goya, hasta las mujeres del Chiapas de hoy. Cuando dicen ¡no! con toda su potencia, el poder, frente a ellas queda desamparado: ya lo cuenta la Antígona de Sófocles. Es muy importante para mí distinguir la potencia del poder (esta distinción ya se encontraba en Spinoza y luego en Deleuze o Antonio Negri). Ahora bien, saben ustedes mejor que yo que las madres y las abuelas de la Plaza de Mayo no tenían ningún poder. Pero hicieron de su dolor una potencia de sublevación, que desde entonces forma parte de nuestra cultura de la sublevación.”

Estefanía Peñafiel Loaiza Y van al espacio, 2016

Van al espacio que su mirada abraza: video de la artista ecuatoriana Estefanía Peñafiel Lozaiza. “La filósofa Hannah Arendt decía que la vida política es una vida sensible: que aparece, que exige visibilidad. Por supuesto, no la visibilidad de los proyectores de los estudios de televisión, sino la visibilidad común que va por la calle, en las redes sociales o en las relaciones cotidianas de la gente. El poder sólo quiere hacer invisible la potencia de las sublevaciones. Esto es lo que quiso trabajar esta joven artista ecuatoriana que vive en París: un motín en un centro de retención para indocumentados, que dio lugar a un incendio, pero no había allí alguien que tomara imágenes. La obra nos ayuda entonces a reflexionar sobre los límites de la visibilidad de lo político y también sobre la urgencia de su puesta en marcha documental y poética.”

LA NACION Cultura

Sarkis Mohsen

Tags: Grupo de Empresa Familiar

Con información de: La Nacion

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