Deportes

La copa de la sangre – Caraota Digital

Nuevos Vecinos, Madrid, España
COMUNICADO | Embajada de Venezuela en Colombia sobre investigación de corrupción en ayudas

Mal se habla de quienes en una temporada como la que inicia el fútbol con su Copa América, se alivian de tensiones, se recrean, y aparentemente se olvidan de que mientras en Brasil se juega, aquí no hay quien viva. Eso es injusto. Porque es casi un crimen dejar sin respaldo emocional a la Vinotinto, y porque además la gente tiene derecho a vivir un poco.

Que casi un millón trescientos mil bolívares cueste la canasta básica alimentaria de 60 productos, versus el hambreador sueldo mínimo de cuarenta mil, trae por saldo, a pesar del poco esparcimiento que nos pueda dar el fútbol, que es la hora de golear a Maduro con todas nuestras fuerzas y determinar su salida de la cancha.

Desde los páramos merideños acaba de decir el presidente Juan Guaidó que es verdad que sus delegados se han presentado nuevamente en la capital de Noruega, por tercera vez dando cara al intento de mediación de aquel país; y agradezco la franqueza, tanto como el saber que no cabe en su ánimo, que reúne al ánimo de cambio de la mayoría de los venezolanos, el más mínimo espacio para la rendición o el cambio de la ruta que exige de inicio el cese de la usurpación.

Durante la semana que culmina han expresado libre y respetuosamente su opinión sobre la cita en Oslo, dirigentes importantes y de línea dura como María Corina Machado, Antonio Ledezma y Diego Arria. Le piden a su estimado presidente interino que cierre la puerta a esas intentonas noruegas y que debe recordar que no es posible acordarse en nada con criminales tramposos.

Que se muevan estas opiniones de unos y estas informaciones de otros, con respeto y sin necesidad de llamar al forense para levantarle otro cadáver a las legiones opositoras, es de celebrar. La unidad se anota una buena en la cancha. Guaidó insiste en que no está acordando nada con Maduro en Oslo, y los amigos proponentes están de acuerdo en que Maduro se vaya, se establezca un gobierno transitorio que le eche pichón a medidas urgentes que incluyen la purga necesaria en el Consejo Nacional Electoral, y luego hagamos los comicios libres. ¡Vamos bien!

Y ha sido tan inamovible la propuesta que nuestros representantes, los de la causa del cambio y la libertad, han presentado a los mediadores noruegos, que entiendo que hasta las barras que pudiera tener Nicolás Maduro para su supuesta vocación de diálogo, han comenzado a abuchearlo por auténtico culipandeo. Es decir, que los “tipos rojos” dan señas de ceder en algunas cosas, vuelven a Caracas, y luego van a Oslo a decir que no dijeron lo que dijeron.  Con descaro, siguen intentando dejar pasar el tiempo, que se les agota, que les marca el fin del juego.

El dólar superó los 7.200 bolívares este viernes 14 de junio, y la variación inflacionaria entre abril y mayo prácticamente duplicó a la variación entre marzo y abril, por lo que tal como hemos denominado una de las series sociales en Caraota Digital , aquí no hay quien viva, y por eso en esta misma hora siguen saliendo hacia Cúcuta decenas de miles de hermanos y desde allí una oleada gigante aprovecha los últimos días de entrar a Perú sin que le pidan visa.  Desesperante momento. Asfixiante.

Si en realidad le vamos ganando la partida al régimen, justo es despejarle dudas a quienes por más que se sientan a ver el fútbol, llevan en el alma el sentir de que esto del cambio se desinfló y que el presidente Guaidó debería irse a Washington y a otras capitales para forzar de inmediato otro tipo de acompañamiento internacional.

Oslo y cualquier otro escenario, están en la pauta de los chances últimos que el mundo le da al régimen madurista para que comprenda que debe irse del poder y concluir con su impronta secuestradora de nuestra Venezuela.

Pienso que sí, quizás sería bueno que el presidente interino fuese a visitar a sus colegas para informarles y tenerles en línea de presentarse los momentos de otras acciones; pero llamo la atención de que también debe, como en efecto lo hace, desplegarse en los estados venezolanos para dar la cara y dejar claro que ni anda desinflado, ni anda extraviado de camino.

Esas giras, emocionantes por demás, son la guerra del David contra un cobarde gigantón que no es Goliat precisamente, y que en los últimos meses ha agravado sus agresiones contra los trabajadores de la prensa y ha afianzado por autocensura el silencio de muchos medios, que conviene para que obre el malandro aparato propagandístico, que no halla ya cómo ocultar que estamos en la fase culminante de esta “Copa”. En esas anda el equipo de la presidencia interina, jamás rendido, mucho menos perdiendo el tiempo.

Hay que tener sangre fría para comprender que por más que se empeñe el régimen en jamaquearse e intentar burlar su irremediable destino, nuestra lucha y nuestro foco se mantienen.

Hay que tener sangre fría para entender que aunque el silencio se imponga por la violencia del régimen contra la información, realmente es un escándalo ensordecedor el que Juan Guaidó vaya a darle la cara y la mano a un pueblo lanzado a la calle en protesta permanente.

Hay que tener sangre fría para descifrar que mientras recrudece la crisis de la diáspora venezolana hacia todo el continente, menos chance tiene Maduro de que nuestros hermanos en el mundo le sigan brindando la oportunidad de irse por las buenas.

Y hay que tener sangre muy caliente para acoplarse a lo que el presidente interino de Venezuela le espetó a quien usurpa la presidencia, desde los fríos páramos andinos: “Si quieres por las malas, será por las malas”.

Es así, duélale a quien le duela.