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Presunto matricida mantenía un patrón de abuso

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Recomiendan realizar investigación en la Policía Nacional para determinar causas de suicidios

CANÓVANAS – El adolescente de 16 años que a mediados de la semana pasada confesó haber asesinado a puñaladas a su mamá, la enfermera Jeanette Mojica Rivera, mantenía un patrón de abusos contra su progenitora a la que había agredido en ocasiones previas.

Los hallazgos de la investigación que desarrollan las autoridades sobre el asesinato que ocurrió entre la noche del domingo, 26, a la madrugada del lunes, 27 de mayo de 2019, apuntan a que el jovencito había asumido una actitud belicosa cuando su madre comenzó a cuestionarlo por fumar marihuana y por ciertas amistades, una de ellas una mujer que según algunas versiones le doblaba la edad, con la que supuestamente mantenía una relación amorosa.

En ocasiones, la mujer usaba gafas oscuras para ocultar los golpes que había recibido en el rostro por parte de su hijo.

El menor admitió que había golpeado a su mamá y que al ella caer al piso, tomó un chuchillo de la cocina y se asestó seis puñaladas.

Tras darle muerte, se quedó en la casa al lado del cadáver. El lunes se fue a la playa a la guagua de su madre y siguió de fiesta con varios de sus amigos, uno de ellos de 18 años, ante la ley mayor de edad.

No volvió a dormir en la humilde casa de dos habitaciones que su mamá tenía alquilada en la Finca Calzada, en el barrio Campo Rico. Se estima que el miércoles, 29 de mayo, cuando era insoportable la fetidez del cadáver que avanzaba en su descomposición por el calor, el adolescente regresó a la casa y amortajó el cadáver en una sábana. Lo cargó hasta la guagua Hyundai Tucson de su mamá y dispuso del cuerpo en la entrada del sector La Vega en el kilómetro 7.6 de la PR-185 a pasos de su hogar en el barrio Campo Rico.

Hasta el viernes, los investigadores que trabajan junto a la fiscal Yanira Colón y el procurador de menores Rafael Rivero Vergne no habían dado con la supuesta amiga o novia del joven. Una foto de la joven que se cree era la novia del menor circuló por las redes sociales.

Días después del asesinato, el menor presuntamente con varios amigos, entre ellos el joven de 18 años, cometieron una serie de hurtos usando la guagua de su mamá. Dos de los hurtos ocurrieron en la urbanización Los Pedregales, en Río Grande. La guagua quedó grabada en las cámaras de seguridad, y una grabación aparece el presunto matricida cuando abre la guagua de un contratista y se lleva $5 mil.

Los agentes de Río Grande obtuvieron la tablilla y fueron a la casa de Jeanette. Nadie contestó. Como la guagua no figuraba hurtada se presumió que la dueña en algún momento volvería a la casa.

Se hicieron gestiones para dar con ella, pero no se sabía de su desaparición.

Fuentes enteradas señalan que los familiares de la enfermera intentaron en repetidas ocasiones denunciar su desaparición, pero no fue hasta tarde en la noche del 11 de junio que la Policía formalizó la querella. Marianette López, sobrina de la enfermera, denunció la desaparición y tres días después la Uniformada emitió la requisitoria.

Mientras, el jovencito estudiante de escuela superior del Colegio El Pilar continuó cometiendo fechorías con sus amigos, los que la semana pasada declararon que no sabían nada, aunque uno de ellos era quien guiaba la guagua que tenía manchas de sangre en su interior.

El jueves, el menor dio su versión de los hechos y se mantuvo tranquilo durante las largas horas que pasó en el Centro Metropolitano de Investigaciones y Denuncias (CMIDT) en Hato Rey. El viernes, fue imputado como menor por dos de los hurtos que perpetró en Los Pedregales, casos en los que dos de sus compinches fueron convertidos en testigos y un tercero está desaparecido.

Jeanette tenía 34 años y trabajó por 12 años en un laboratorio clínico. El padre de su hijo fue asesinado cuando el niño tenía meses de nacido.

Los agentes Nolasco Pizarro y Johanna Calderón, de la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Carolina, regresaron el viernes a la casa en que se presume ocurrieron los hechos con un equipo de investigadores del Negociado de Ciencias Forenses y los fiscales. Permanecieron hasta horas de la madrugada de ayer, ocupando distintos artículos para usarse como evidencia.

Se espera que mañana, de tenerse la confirmación de la identidad y la causa de muerte, el menor será acusado como adulto de asesinato en primer grado e infracciones a la Ley de Armas. El joven permanece recluido desde el viernes en una institución para menores en Ponce, según determinó el juez Glenn Velázquez al imputarle dos faltas de apropiación ilegal, presentadas por el fiscal Jaime Perea Mercado y la procuradora de menores Karla pacheco Álvarez, de Fajardo.