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Gestos solidarios

La humanidad confronta muy graves problemas. Entre ellos el cambio climático que va aumentando los riesgos colectivos, y cuyos efectos sobre los más vulnerables, son actualmente muy agudos. 

La agenda de grandes temas humanitarios a resolver, ha sido puesta a foco por las 17 metas de desarrollo sostenible de la ONU. La primera es el enfrentamiento de la pobreza, y cruzando todas ellas, se halla la reducción de las grandes desigualdades actuales. 

Para avanzar hacia ellas, se necesitarán políticas públicas innovadoras, responsabilidad social empresarial, movilización solidaria de la sociedad civil, y alianzas estratégicas de todos ellos, a favor de la inclusión. 

Claramente son útiles, al respecto, y merecen ser destacados algunos gestos recientes de integrantes del segmento más rico del género humano. No solucionan los problemas, pero constituyen un llamado a la responsabilidad por el otro y marcan caminos. 

A los esfuerzos pioneros en este campo de Bill y Melinda Gates, que crearon la mayor fundación del planeta, que entrega anualmente 5.000 millones de dólares para programas en los que predomina la acción por la salud de los pobres, y de Warren Buffett, el exitoso inversor que donó las acciones de su poderoso Fondo de Inversión Berkshire a la Fundación Gates, se han sumado 19 multimillonarios que hace pocos días lanzaron un llamado pidiendo al Gobierno pagar más impuestos. Proponen crear en EEUU un impuesto federal del 1% sobre las fortunas del 1% más rico, para contar con más recursos a favor de la inversión social. En carta abierta que encabezan empresarios prominentes como Chris Hughes cofundador de Facebook, George Soros uno de los filántropos más activos a nivel mundial, la heredera del imperio Disney Abigail Disney, los esposos Pritzker, y otros, afirman que con lo recaudado se podrán hacer “inversiones inteligentes para el futuro” en áreas como la protección en salud, la educación, y las energías limpias. Dicen “el país tiene una responsabilidad moral, ética y económica en gravar más nuestra riqueza… deberíamos sentirnos orgullosos de pagar un poco más”. Mirando a los efectos finales de un gesto así consideran que “es un paso justo, patriota, y que viene a reforzar la libertad y la democracia”. 

En la misma dirección, un muy exitoso hombre de negocios Eli Broad, escribe una columna de opinión en el New York Times (26 de junio de 2019) que titula “Por favor súbanme los impuestos”. Explica que le ha ido muy bien, fundó dos empresas que están entre las 500 mayores del mundo de la conocida lista de la revista Fortune . Dice “Me he convertido en una de las personas más ricas del país”. En lugar de dedicarse solo a si describe que “Hace dos décadas, me volqué a tiempo completo a la filantropía, y me sumergí en apoyar la educación pública, la investigación científica y médica, y las artes”. Afirma: “Consideré que es mi responsabilidad devolver algo de lo que tan generosamente me ha sido dado”. Resalta que sin embargo “llegó a la conclusión de que ningún monto de filantropía podrá compensar las profundas inequidades” y pide cambios mayores para reducirlas comenzando con “hablar seriamente de un impuesto a la riqueza”. Declara “yo puedo pagar más y otros también pueden… tenemos que enfrentar la pobreza en la que viven millones…”. Finaliza “no hay tiempo para perder”. 

Hay otros gestos similares recientes en países europeos. Son coherentes con el llamado permanente del Papa Francisco, cuando pide acción urgente, empeño activo en la solidaridad y exige “Por los pobres se debe y se puede hacer mucho más” . 

Asesor de diversos organismos internacionales. 

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