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Fidel Castro, el mito sexual y revolucionario que fabricó «Playboy»

Pese a tratarse de un dictador y a su ideología comunista, Fidel Castro logró que parte de la opinión pública de Estados Unidos, referente mundial de la libertad y el capitalismo, idealizara su figura y lo viera como una especie de «Robin Hood del Caribe». Para ello fue clave la revista «Playboy», a través de la cual llevó hasta la clase media norteamericana su visión del mundo. Así lo revela el cubano Abel Sierra Madero en un ensayo sobre la particular relación entre el imperio de la conejita fundado por Hugh Hefner y el líder revolucionario. «El comandante Playboy» aborda el desconocido papel de este grupo editorial en la difusión de una mística castrista que perdura hasta hoy.

Más allá de la vertiente erótica de la revista , su sección de entrevistas «era posiblemente el espacio más leído del mundo en los años 60 y 70, donde estaban las ideas más renovadoras y las personas más interesantes, y recogía un amplio espectro de la política y la cultura», señala Sierra Madero a ABC desde EE.UU., donde reside ahora. Hefner presentaba «Playboy» como adalid contra el «macartismo», el puritanismo y la corrección política, explica. «Fidel Castro lo sabía» y, según el autor, comprendía que «llegar a una mesa de domingo de una familia norteamericana cualquiera era muy importante para colar sus ideas dentro de la cultura popular de Estados Unidos».

«Playboy» publicó dos entrevistas con el dictador, una de Lee Lockwood en 1967 y otra de Jeffrey Elliot y el político demócrata Mervyn Dymally en 1985. Además, en 1975 apareció el extracto de una firmada por Frank Mankiewicz en la revista francesa «Oui», adquirida por Hefner para competir con los desnudos más atrevidos de «Penthouse». La entrevista completa salió en un volumen bajo el sello de Playboy Press.