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Nicki Minaj y su decisión de no cantar en Arabia Saudí

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Nicki Minaj es una experta provocadora arriba y abajo del escenario. Esto la ha llevado, sin duda, a ser una de las celebridades con más seguidores y más ‘likes’ en sus redes sociales , aunque muchas veces los comentarios sean para criticarla.

Eso no le importa: la rapera ya ha dado varias muestras de que le interesa seguir a su ritmo sin tener en cuenta lo que vaya dejando en el camino. El escándalo de la semana pasada fue por unas fotos explosivas que subió a Instagram, pero lo que más ha causado revuelo recientemente fue su decisión de cancelar su participación en el Festival de Verano de Yeddah, en Arabia Saudita.

Cuando se dio a conocer la lista de artistas que se presentarían en el festival, Minaj fue anunciada como la principal atracción, aunque a muchos les parecía insólito que su nombre estuviera entre los invitados, teniendo en cuenta que el evento se desarrollaría en un país muy conocido por sus posturas ultraconservadoras y limitantes de los derechos humanos. Algo que para nada coincidía con el estilo extravagante y libre de la rapera.

Abbey Road, a 50 años de ‘Abbey Road’, de los Beatles Video Justin Bieber revela cómo es la intimidad de su hogar con Hailey Video Los estrenos más esperados en nuestra ‘playlist’ de fin de semana Minaj, nacida en Trinidad y Tobago hace 36 años, aunque desde niña vivió en el barrio jamaiquino de Queens, en Nueva York, ha sabido ganarse un espacio en el mundo de la música hasta llegar a convertirse en la rapera con mayores ventas en la historia.

Cada sencillo que lanza al mercado se convierte en éxito con cifras millonarias. Para llegar a este pedestal, sin duda Minaj se ha servido de su gusto por las controversias. Su pelea en vivo con Mariah Carey durante su paso como jurado de ‘American Idol’, su disputa con el rapero Travis Scott, de quien dijo que al verlo “le pegaría en la puta cara”, o con la rapera Cardi B en una fiesta en Nueva York son apenas unos ejemplos. Sin contar cuando presentó al mundo a su novio Kenneth Petty, dueño de un historial de homicidio y violación.

El temperamento de Nicki Minaj ha dejado huella, lo mismo que el particular lenguaje de sus canciones, en las que sin reparos puede mencionar a sus críticos o contrincantes. El mismo resquemor han causado algunas de sus escenografías, como sucedió durante una gala de los Premios Grammy tras la cual una organización católica estadounidense protestó. “Es un ataque al catolicismo marcado por las connotaciones sexuales y con el beneplácito de la entidad que concede los galardones”, alegó el líder de la agrupación, indignado al ver un papa falso y un exorcismo en escena. A pesar de las protestas, no obtuvo respuesta de la artista.

En su más reciente alboroto mundial, sin embargo, Nicki Minaj no fue la causante del revuelo sino al contrario: prefirió no acudir a un escenario en el que consideró que no debía estar, luego de recibir información de sus propios ‘fans’, a través de las redes sociales. Muchos le hablaron de las preocupantes condiciones de derechos humanos que viven las mujeres y los homosexuales en Arabia Saudita.

“Después de una reflexión he decidido no realizar mi concierto programado en el Jeddah World Fest –dijo Minaj, al anunciar su cancelación–. Creo que es importante para mí dejar en claro mi apoyo a los derechos de las mujeres, comunidad LGBTQ y la libertad de expresión”. Y agregó en otro tuit: “Podría cometer un error e ir a la cárcel en un país difícil donde las mujeres no tienen derechos”.

Podría cometer un error e ir a la cárcel en un país difícil donde las mujeres no tienen derechos

FACEBOOK TWITTER Algunos medios, sin embargo, dudaron y lanzaron la idea de que la cancelación de su ‘show’ había sido decidida por las autoridades del país, al notar la protesta de que la artista se presentara, con sus vestuarios, su lenguaje y sus singulares maneras, tan cerca de los lugares sagrados del islam.

Sea como haya sido, lo cierto es que la de Nicki Minaj en esta ocasión fue una importante voz de protesta, al no cantar en un país en el que, no obstante los intentos de apertura que se han querido mostrar en los últimos años, muchas personas siguen viendo limitados sus derechos fundamentales.

Otro caso: boicot a Eurovisión La decisión de Nicki Minaj no es el único caso que se ha presentado este año en el que artistas deciden no ir a festivales musicales por cuestiones políticas. Sin duda, el más polémico de este año se vivió en mayo cuando activistas pro-Palestina pidieron a los artistas invitados no asistir a Eurovisión 2019, incluida la cantante Madonna, quien al final sí asistió. El boicot se gestó el año pasado tras la victoria de la joven israelí Netta Barzilai con la canción ‘Toy’, lo cual llevó a que la edición de este año se realizara en su país. Los activistas aseguraban que esta era una forma de limpiar la imagen negativa de Israel.

REDACCIÓN DOMINGO

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