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En la pelota | Hace 60 años debutó Luis Aparicio en la Serie Mundial

Ningún venezolano había aparecido en la Serie Mundial, y ya iban jugadas 55, cuando el 22 de septiembre de 1959, hace hoy exactamente 60 años, se titularon los Medias Blancas campeones de la Liga Americana, con Luis Aparicio, de 25 años, en el shortstop y de líder de la velocidad que obligó a bautizar al equipo, “Los Go Go Sox”.

Acumularon 113 bases robadas en la campaña. Los 56 robos de Aparicio fueron mejores que la suma de 10 de los otros 15 equipos de las dos Ligas

Aquella tarde de septiembre jugaban los Indios en el Comiskey Park, y en la primera entrada del noveno inning, con un out y hombre en primera, el puertorriqueño, Víctor Pellot Power, conectó roletazo por segunda base, que se convirtió en double play, de Nelly Fox a Aparicio a Ted Kluszewski. ¡Medias Blancas campeones!

Le faltaban siete juegos del calendario a los Medias Blancas, pero ya estaban titulados. Este club del sur de Chicago no ganaba una Serie Mundial desde 1917, y hacía 40 años de la debacle de 1919, cuando ocho de ellos se vendieron a los apostadores, por lo que los Rojos les ganaron la Serie.

Y en ese octubre de 1959, también los Dodgers les ganaron en seis juegos, con los lanzadores y el receptor John Roseboro, en labor notable, porque permitieron solo dos robos, mientras los Dodgers robaban cinco bases. Los Go-Go Dodgers.

Después del último juego, Aparicio estaba en el clubhouse, rodeado de reporteros, quienes le pidieron explicar lo de la poca actividad en las bases. “Si no nos embasábamos no podíamos robar. Los Dodgers montaron tremendo pitcheo, con Don Drysdale, Sandy Koufax, Larry Sherry de abridor y relevista, y Johnny Podres. Pero de todas maneras, considero que ha sido una buena Serie Mudial, y aún sin ganarla, creo que jugamos bien. Por lo menos, lo mejor que pudimos. Espero que esta experiencia nos sirva en el futuro cercano. Lo necesitamos”.

Aparicio le conectó doble a Sandy Koufax en el quinto juego. Los Medias Blancas se mantuvieron 88 años sin ganar una Serie Mundial, hasta 2005, cuando dirigidos por Oswaldo Guillén, se impusieron a los Astros, entonces de la Nacional, en cuatro fechas.

La influencia de Aparicio como líder en el clubhouse y en el terreno, se notó durante toda la temporada. Igual ocurrió más tarde en Báltimore y en Boston. Donde quiera que iba a jugar Luis el del Zulia, había un equipo ganador.

Los peloteros latinos tenían poco chance de jugar

En esta Serie Mundial de 1959 solo participaron dos nativos de Latinoamérica, ambos con los Medias Blancas. Además de Aparicio, figuró el róster, Rodolfo (Rudy) Arias, relevista zurdo, cubano, quien solo estuvo en Grandes Ligas ese año.

Por esta época jugaban pocos latinoamericanos en las Mayores. Había buena pelota profesional en Cuba, Puerto Rico, Dominicana, Panamá, México, Nicaragua, Colombia y Venezuela, pero, por costumbre, surgían pocas oportunidades en Estados Unidos para nuestros prospectos.

Se conocía un solo scout que se ocupaba de algunos latinoamericanos, Joe Cambria, de los Senadores de Washington. Iba solamente a Cuba, por lo que firmó a numerosos cubanos y a algunos no de Cuba, pero que jugaban allá. Uno de esos fue el primer venezolano en las Mayores, Alejandro (El Patón) Carrasquel, quien lanzó por esas alturas entre 1939 y 1949. El primero de habla hispana en una Serie Mundial fue el cubano Adolfo Luque en 1919.

Poesía a ritmo de vals para los doble play

Los Medias Blancas les ganaron a los vecinos Cachorros, en seis juegos, la Serie Mundial de 1906, la tercera de la actual secuencia. La primera Serie fue en 1903, en 1904 no la hubo, pero sí en 1905. En 1906, travesuras de la historia los equipos de Chicago se llevaron a casa todo el beisbol de octubre.

En el norte de la ciudad estaba de moda el poema dedicado a Joe Tinker, Johnny Evers y Frank Chance: shortstop, segunda base y primera base de los Cachorros. El periodista Franklin Adams, se inspiró en el ritmo de suave vals que dibujaban las tres figuras haciendo los outs. Por eso tituló su obra, “Tinker to Evers to Chance”. Los Medias Blancas prestaron más atención a sus propias labores que a obra poética, por lo que despacharon a los vecinos con fino pitcheo.