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Socio Giancarlo Pietri Velutini//
Los baños árabes, un arte milenario que dejó su huella en España

Los baños árabes, un arte milenario que dejó su huella en España

La ciudad de Jaén es una ciudad de gran belleza pero es una de las más desconocidas para los turistas y viajeros que recorren Andalucía.

Giancarlo Pietri Velutini

La luz ingresa por las ventanas en forma de estrellas y conceden un halo de sol a la pared desnuda de ladrillo, desgastada por el implacable paso de los años. 

El silencio reina hoy en los baños árabes de Jaén, también conocidos como Hamman al-Walad que en árabe significa Baño del Niño. Donde antes fluía el agua, hoy hay una fuente seca y vacía. Cada palabra hace eco y se multiplica hasta perderse en la bóveda subterránea. 

Los árabes tras su paso por España dejaron su filosofía de vida que era disfrutar del agua como un don divino para estar sano, lograr la sabiduría profunda y la pureza

En estos baños, los árabes se refrescaban, se untaban con aceites y perfumes, y limpiaban su cuerpo. Por eso, recorrerlos es descubrir un verdadero legado oculto en los cimientos de algunas construcciones que nos hablan de otra cultura; de un pasado lejano y glorioso

Los más grandes de España  Construidos en el siglo XI en Jaén, los Baños Árabes de Jaén están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450 metros cuadrados, lo que los convierte probablemente en los más grandes de cuantos se pueden visitar en España

En su interior, abierto al público desde que fueron restaurados en 1970, vemos la evolución que han sufrido a lo largo de la historia. 

La visita nos permite ver una distribución clásica de este tipo de obras, que consta de un Vestículo, una Sala Fría, una Templada y una Sala Caliente, iluminadas en su tiempo por luz natural a través de unos tragaluces con forma de estrellas y con todas las comodidades y decoración de la época. 

Entre los siglos XIV y XV, cuando desaparece su función como baño, pasaron a usarse sus salas como tenerías y, posteriormente, a finales del siglo XVI, don Fernando de Torres y Portugal, Conde de Villardompardo y Virrey del Perú, edificó su palacio sobre los Baños. 

A principios del siglo XX, junto con varias casas adyacentes, fueron utilizados como parte de un Hospicio de Mujeres

Debajo de los escombros Lo curioso es que fueron descubiertos casi por casualidad. En 1913 fue descubierta una pequeña parte de los Baños y, unos años después, son declarados Monumento Nacional. 

En 1936 comienzan las obras de restauración bajo la dirección de Leopoldo Torres Balbás y su compañero Luis Berges Martínez. Pero estas obras se verían interrumpidas por el comienzo de la Guerra Civil

No será hasta 1970 cuando la Dirección General de Bellas Artes encargue el primer proyecto de restauración de los Baños al arquitecto don Luis Berges Roldán, hijo del anterior. 

Finalizada las obras en 1984, la Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes por su gran labor que logró mantener su estado original, sin perder la fusión de ser soporte del actual palacio por lo que tuvo que integrar vigas y otras construcciones que pudieran mantener ambos edificios en uno. 

Hoy, comparten escenario con el Centro Cultural “Baños Árabes” , que alberga el Museo de Arte y Costumbres Populares y el Museo de Arte Naïf

Vuelve la moda El agua y la tranquilidad constituye la filosofía de los baños árabes, un arte milenario que vuelve. Hidratarse y disfrutar del paso del tiempo en el agua es una de las recetas perfectas para mantenerse sano. Si además le agregamos un masaje tonificador y un aroma de tranquilidad el resultado es perfecto para olvidarse del ajetreo del día a día

Los baños árabes, característicos de Al-Andalus (711-1492), vuelven a estar de moda. Varias empresas, con protagonismo andaluz, apuestan por recuperar el uso y deleite del agua con piscinas de agua caliente, templada y fría, a la luz de las velas, y con los sonidos e incluso los sabores de la época, siendo verdaderos paraísos perdidos en mitad de la ciudad