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Al grito de “¡Policía!” hubo ráfaga de disparos y dos asesinatos en Rivera

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Un vaso de agua fue el motivo por el que un hombre de 42 años decidió salir de su apartamento e ir hasta el del vecino. Él estaba en su casa, ubicada en un complejo con varios apartamentos, junto a su pareja y el hijo de cuatro años de la mujer. Ella se quedó con el niño y en cuestión de unos minutos escuchó gritos y detonaciones: “¡Policía, Policía!”, y una ráfaga de disparos retumbaron en el complejo. La mujer solo atinó a buscar un refugio para ella y su pequeño. Lo encontró debajo de la cama.

La escena ocurrió a las 22:30 horas del pasado lunes en la ciudad de Rivera, más precisamente en la calle 25 de agosto y Ventura Píriz. Gritar “¡Policía!” es una modalidad que están utilizando los delincuentes para confundir a las víctimas y que no se resistan. La Policía fue alertada sobre unas 20 detonaciones de arma de fuego y fue al lugar rápidamente.

Al llegar encontraron en la puerta del complejo, sobre la vereda, a una persona herida en el cuello. El hombre, que apenas podía hablar, les dijo que adentro había dos personas muertas y que todavía estaban “a los tiros”.

Los efectivos entraron al complejo de viviendas y vieron una puerta semiabierta con la luz prendida. Era el apartamento al que la pareja de la mujer había ido a pedir un vaso de agua. Los efectivos entraron y a dos metros se toparon con un hombre tendido en el suelo, sangrando y con 11 disparos en su cuerpo.

Al seguir recorriendo encontraron al hombre que había ido a buscar agua. Estaba en una cama de dos plazas con unas siete heridas de arma de fuego. Con ese panorama -una persona herida y dos asesinadas- la fiscal Alejandra Domínguez y personal del departamento de Hechos Complejos de la Jefatura de Policía de Rivera comenzaron a investigar.

Las pistas del crimen. Lo primero que hizo la Policía fue indagar al hombre que estaba herido en la puerta del complejo, pero dado que tenía lesiones importantes fue poco lo que él pudo decir. La fiscal Domínguez espera que el hombre, que fue derivado a un centro asistencial donde se confirmó que su lesión en el cuello era producto de un arma de fuego , pueda declarar luego para ayudar a esclarecer el caso. La representante del ministerio público pidió que una vez que reciba el alta médica quede detenido, ya que podría estar vinculado al tiroteo y doble crimen .

En uno de los dos cuerpos que estaban dentro del apartamento, el del propietario, la Policía encontró 10 gramos de pasta base en uno de sus bolsillos y 4 gramos en otro. La Policía comenzó ahora a recabar información que pueda surgir de testigos. Hasta ahora, todos los que han declarado dijeron haber escuchado unas 20 detonaciones, pero no individualizaron a ninguna persona.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron a El País que la Policía sospecha que unas cinco personas podrían haber participado de la escena que derivó en los dos homicidios y un hombre herido. Ahora trabajan para poder detener a los posibles sospechosos.

Según las fuentes, este crimen ocurrido en Rivera sería, una vez más, producto de un enfrentamiento entre integrantes de dos bandas criminales . Los fallecidos y el herido pertenecerían a “Os Tauras”, y los sicarios que posiblemente los atacaron serían de ” Os Manos “. Estos ataques con balaceras y muertes se enmarcan en una guerra que estalló entre los distintos grupos criminales por dominar el territorio para la venta de droga en la zona.

Banda pionera perdió fuerza en la guerra Los últimos crímenes ocurridos en la ciudad de Rivera han sido producto de un enfrentamiento entre dos bandas criminales que operan en el sur de Brasil y norte de Uruguay: “Os Manos” y “Os Tauras”. Algunas muertes, incluso, han sido por conflictos internos. Estas facciones, como les dicen los policías brasileños y uruguayos a los grupos, pelean por hacerse del territorio para la venta de droga. Pero la banda pionera y que hasta el 2018 dominó ese lugar fue “Bala Na Cara”, nombre que utilizaban porque herían a sus víctimas en la cara para dejar una huella. Este grupo criminal, que tiene a un uruguayo como cabecilla recluido en Porto Alegre, ha perdido fuerza en la disputa del territorio. Según indicó una fuente policial a El País, la banda mira la guerra y espera su momento.