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EL ABSOLUTISMO DEL PODER MORAL por Luis Loaiza Rincón

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En su momento, los enemigos de Bolívar lo acusaron de tirano y el Poder Moral, el senado hereditario y las otras innovaciones constitucionales que propuso fueron olvidados. Lo que sigue vigente es la necesidad de una conciencia cívica que nos aleje de mesías y aventureros que convierten en ficción la soberanía popular, cada vez que asaltan el poder

Bolívar propuso en 1819, en el marco del Segundo Congreso Constituyente de Venezuela, realizado en Angostura, la creación de un cuarto poder que denominó el “Poder Moral“. Su objetivo, tal como lo había expuesto antes Rousseau con la libertad, era propiciar el surgimiento de la conciencia nacional, a la fuerza.

Bajo la forma de una tercera cámara, el poder moral estaba inspirado en el Areópago de Atenas y debía ocuparse de la educación de la juventud y de la cultura, corrigiendo a la vez las ofensas a las costumbres y a la dignidad del Estado. Bolívar con sus propias palabra señaló lo siguiente: “Constituyamos este areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional, para que purifique lo que se haya corrompido en la república; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos, debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas y no solamente lo que choca contra ellas sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la constitución sino lo que viola el respeto público. La jurisdicción de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser efectiva con respecto a la educación y a la instrucción, y de opinión solamente en las penas y castigos, pero sus anales o registros donde se consignen sus actas y deliberaciones, los principios morales y los ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio. Libros que consultará el pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus resoluciones, y los jueces para sus juicios” (Discurso de Angostura, 1819).

Este poder, cuyo dominio era ” la infancia y el corazón de los hombres, y la moral republicana ” a su vez debía estar integrado por dos cámaras: La Cámara de Educación y la Cámara de Moral. La primera fue concebida como una especie de Ministerio de Educación, ocupándose de la educación física y moral de los niños hasta los doce años. La segunda era para reprimir los malos hábitos y costumbres. Se encargaría de aplicar censura a todo aquello que fuera impreso, a los hábitos y costumbres y al comportamiento de los ciudadanos en su vida privada, en su vida social y política e incluso en las relaciones comerciales.

En su momento, los enemigos de Bolívar lo acusaron de tirano y el Poder Moral, el senado hereditario y las otras innovaciones constitucionales que propuso fueron olvidados. Lo que sigue vigente es la necesidad de una conciencia cívica que nos aleje de mesías y aventureros que convierten en ficción la soberanía popular, cada vez que asaltan el poder.