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Ante la COVID-19 Santiago de Cuba no se puede cansar

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Indicó revisar los métodos de dirección, la cantidad de reuniones y cómo se están desarrollando, así como la política de cuadros, porque este año han sido muchos los movimientos que han tenido que hacerse en puestos claves del sector de la Salud. Insistió en actualizar el Plan de enfrentamiento y en no caer en improvisaciones

Luego de más de 450 días de epidemia en la Isla, Santiago de Cuba es hoy, después de La Habana, la provincia de mayores complicaciones a causa de la COVID-19, con una alta dispersión en sus nueve municipios y una letalidad que van en aumento.

Para analizar descarnadamente esa situación y estremecer la rutina en el combate a la enfermedad, el Primer Secretario del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, encabezaron en la ciudad capital una reunión con las autoridades locales, donde se dieron a conocer los resultados de una inspección del Gobierno central en la que se determinaron violaciones de lo establecido en el Plan de enfrentamiento.

Esos problemas, detectados en instituciones sanitarias, en el transporte público, en el aeropuerto, en el comercio, en los puntos de frontera, en entidades estatales y no estatales, son la causa fundamental de este rebrote en la provincia, que solo en el mes de junio contabiliza un promedio de 155,4 casos por día; en mayo fue de 100,1.

Así lo precisó el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, quien apuntó que en Santiago de Cuba se ha comprobado la circulación de nuevas variantes del SARS-COV-2, más contagiosas, que han impactado en el curso de la epidemia. En estos momentos, aseveró, se está viviendo aquí el periodo de más intensidad en la transmisión desde la llegada del virus y la tendencia apunta a que siga empeorando.

El Ministro precisó que el riesgo de enfermar ha aumentado y la tasa de incidencia es de 224,3 por 100 000 habitantes, en tanto la letalidad asciende y se sitúa en 1,02, por encima de la del país. En lo que va de junio, agregó, han fallecido en Santiago de Cuba 19 personas; en abril fueron 12 y en mayo 14. A estas dolorosas cifras se suma que el 15 % de los graves y críticos de la nación está en las salas de cuidados intensivos de esta provincia. En contraposición, la intervención sanitaria con los candidatos vacunales marcha bien, con organización y reconocimiento de los santiagueros. En este territorio oriental se han aplicado, informó Portal Miranda, 657 640 dosis en total: poco más de medio millón de personas tienen una dosis puesta. Este proceso por sí solo, aseguró, no resolverá la transmisión de la COVID-19; el éxito estará en cumplir las medidas y en la disciplina.

El Primer Ministro alertó que en las últimas cinco semanas la tendencia en La Habana ha sido al decrecimiento de los casos, sin embargo ello no está siendo compensado por las demás provincia del país, y la situación de Santiago de Cuba ha disparado todas las alarmas.

Precisó que la inspección realizada en estos días a los municipios más complicados –Palma Soriano, Contramaestre, Songo-La Maya, Segundo Frente y la ciudad cabecera– evidenció un alto nivel de violaciones, además de pérdida del sentido de riesgo en la población.

El Primer Ministro habló de personas sin nasobuco en las calles, de instituciones estatales en que quebrantan las medidas más elementales y, en definitiva, de un incumplimiento de lo aprobado para combatir la epidemia. El Plan nacional, que es bueno y abarcador, no se está implementando bien en los municipios, donde verdaderamente se gana esta batalla, afirmó.

Indicó revisar los métodos de dirección, la cantidad de reuniones y cómo se están desarrollando, así como la política de cuadros, porque este año han sido muchos los movimientos que han tenido que hacerse en puestos claves del sector de la Salud. Insistió en actualizar el Plan de enfrentamiento y en no caer en improvisaciones.

No puede haber espacio para el cansancio, dijo, los revolucionarios no nos podemos cansar, y Santiago de Cuba no se puede cansar. Tenemos que apoyar y dar más atención al personal sanitario, subrayó, ir hasta el final de esta batalla y ganarla. Recordó la historia gloriosa de la provincia, la cual tiene que ser impulso en momentos difíciles como estos; habló de optimismo y del «Sí se puede».

 EL ABECÉ QUE HA LLEVADO AL ÉXITO

En Santiago de Cuba pasan de mil los pacientes con la COVID-19 en sus hospitales, situación que ha imposibilitado aislar a todos los contactos, a los contactos de los contactos y a los sospechosos de padecer la enfermedad, método que ha sido esencial para contener la epidemia.

Sobre ese «abecé» volvió el Presidente de la República, porque es la única manera de evitar que llegue un momento más tenso para la provincia. En la medida en que seamos más efectivos, dijo, podremos mejorar los indicadores. Lo primero, comentó, es trabajar para disminuir los casos, vaciar capacidades y recuperar entonces la posibilidad de aislar a más personas.

Todos los caminos conducen a que hay que resolver el tema de la disciplina, para poder llegar a controlar la situación, y eso significa que todas las medidas que aporten a la higiene, al aislamiento social y al distanciamiento físico tienen que ser rigurosamente exigidas, afirmó.

También se necesita hablar con toda claridad y con todos estos datos a nuestro pueblo para que incremente su percepción de riesgo ante la enfermedad. Está probado que la COVID-19 mata, no podemos ser cómplices de eso, y la única manera de no serlo es tener un comportamiento responsable. Ese es el reto que tiene Santiago de Cuba y los vamos a ayudar, pero el combate se decide aquí, a nivel de la comunidad.