Internacionales

Maquiavelo, y el momento político venezolano, por José Gregorio Contreras

Operation Underground Railroad Movie
Evalúan replicar día "E" para acelerar vacunación a embarazadas

Esa invocación de un redentor político que propuso Maquiavelo en su momento para liberar a Italia del dominio extranjero, es la misma que hacemos los venezolanos de buena voluntad en este momento para liberar a Venezuela del yugo que la oprime y de las fuerzas criminales que han ocupado el territorio nacional violando nuestra soberanía

Por José Gregorio Contreras

Son muchos los argumentos según los cuales el eterno valor de la obra El príncipe, escrita por Nicolás Maquiavelo, consiste en que con esta se inaugura el realismo político moderno, que plantea que hay reglas para juzgar a los príncipes y unas para juzgar a los seres humanos o que propuso la autonomía de la política.

Todas estas afirmaciones están abiertas a importantes objeciones, pero lo que si podemos afirmar con seguridad es, y en esto coincidimos con el especialista en Maquiavelo, Maurizio Vilori, que El príncipe es un libro sobre la emancipación política, no un manual para aventureros. Y es en esta interpretación que me detendré para analizar el momento político que vive Venezuela.

El príncipe es escrito por Maquiavelo como una “exhortación a ponerse al mando de Italia y liberarla de los bárbaros”, esta obra expresa abiertamente un mensaje emancipador, escrita para formar y reclamar a un redentor de Italia capaz de crear, con la ayuda de Dios, un orden político nuevo y bueno, y alcanzar así la gloria eterna. Sin duda que los deseos y aspiraciones del florentino tienen total pertinencia en la Venezuela actual.

El objetivo que buscó Maquiavelo con esta obra fue infundir un emotivo mensaje, con todos sus relatos y argumentaciones, que ayudara a estimular la acción política con fines de redención, ya fuera nacional, social o inspirada por los ideales de la libertad republicana.

Esa invocación de un redentor político que propuso Maquiavelo en su momento para liberar a Italia del dominio extranjero, es la misma que hacemos los venezolanos de buena voluntad en este momento para liberar a Venezuela del yugo que la oprime y de las fuerzas criminales que han ocupado el territorio nacional violando nuestra soberanía.

Como en la Italia de Maquiavelo requerimos de políticos conscientes. Con la claridad, honestidad y la capacidad intelectual suficiente para comprender y encarar el momento que se vive y sobre todo para acometer las acciones que impone rescatar la libertad y la seguridad de nuestros ciudadanos, garantizar la prosperidad y decoro de nuestra nación. La realidad impone la necesidad de políticos que sepan adaptar la conducta política al tiempo que vive la república y no hacer el juego que le imponen sus intereses personales.

Dilema político y personal en el que han reprobado los que han renunciado a la emancipación para la que escribía Maquiavelo, cediendo todo derecho a alma y libertad. Quienes han sucumbido ante todos los encantos con los que el poder seduce y han aceptado vivir de rodillas como esclavos privilegiados, pero a fin de cuentas como locuaces siervos que, con gran derroche de erudición, justifican posiciones y acciones como si los demás fuésemos tan tontos que no vemos costuras.

Los venezolanos enamorados y comprometidos con la libertad, para quienes ni la posibilidad de plantearse ese dilema existe, estamos muy claros, suficientemente claros y convencidos  que cuando se combate contra un enemigo que ha dado señales inequívocas de querer reducir y privar de la libertad a sus oponentes, no hay espacios para la ingenuidad ni para la estupidez; no hay espacios para falsos acuerdos, transacciones, compromisos, conciliaciones o cualquier otra modalidad de jugadas de distracción que los siniestros agentes del régimen se inventen y pongan sobre la mesa, como tema político de consumo mediático, de acuerdo con las necesidades de apagar fuego que la agenda nacional e internacional le imponga.

Para quienes tienen la suficiente claridad y han hecho de la coherencia política e histórica más que un estilo de actuación, un rasgo, una marca y un signo distintivo, esos son inaceptables dislates, que se pagan a un alto costo, por tanto, propios de insensatos o de los viles que reprobaron aquel “dilema” ético; pues, seguros deberían estar todos, que tales incursiones no sirven para disuadir al régimen de sus propósitos; que sus actores y mentores no se detendrán hasta que hayan alcanzado esos objetivos, pues estos, ni compelidos por la peor crisis económica que ha vivido el país en su historia republicana, han dejado de dar señales distintas que hagan suponer con fundamentos serios que han desistido en sus pretensiones de dominación y control total.

Es así que los políticos que verdaderamente quieran dar una lucha por la libertad de Venezuela, deben tener muy claro que cuando se combate contra un enemigo que quiere reducirnos y privarnos de la libertad, intentar acuerdos, transacciones, compromisos o conciliaciones es propio de insensatos y viles, pues tales estratagemas no disuadirán al régimen de su propósito, ya que ellos no se detendrán hasta que hayan alcanzado lo que desean, y estos ya han dado suficientes muestras como para seguir errando o seguir comiéndonos el cuento de “diálogos”, “negociaciones” o “elecciones”. Sin duda que, de acuerdo a Maquiavelo y el momento que vive Venezuela, los “políticos” que así actuaren en este momento deben ser rechazados por la sociedad venezolana porque estarían adoptando una estrategia política no adecuada a los tiempos  que vivimos.

Sin duda que, de acuerdo a Maquiavelo y al momento que vive Venezuela, los “políticos” que actúan con tanto desprecio a la libertad de todo un pueblo, cuya defensa ha costado tantas vidas, están reprobados en la causa emancipadora, no pueden contar con la aprobación y menos con el respaldo de todo un pueblo que a golpe y porrazo ha entendido que por allí no va la cosa; y que no entiende como ellos se empeñan repetir fórmulas y estrategias ineficaces, infructuosas e inadecuadas a los tiempos que vivimos.

En momentos de conflictos, disputas, guerras, la exigencia es de políticos que adopten posiciones de claras convicciones, honestas, decididas, valientes, contundentes e inquebrantables. Los venezolanos deben tener claro que los políticos mediocres (los que asumen posturas distintas a las recomendadas por Maquiavelo o a las exigidas por el momento que vive Venezuela), no soportan tener al lado o ver políticos de fuerte temple moral y solidadas aptitudes. Por este motivo y teniendo claras las razones aquí expuestas debemos saber cuál es el político o Política que se merece nuestro apoyo para animar y emprender junto a él o a Ella todas las acciones que nos conduzcan a la libertad de Venezuela.

José Gregorio Contreras, politólogo, Dr. en Ciencias Políticas, exdiputado de la Asamblea Nacional y profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.