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César Verduguez: “El artista nace y se hace”

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Las situaciones y los momentos del día a día son la fuente de inspiración de sus escritos. En especial las que presentan conflictos sociales, culturales, personales e interpersonales. “Mi inspiración surge de todo aquello que la gente sufre: pobreza, falta de trabajo, de un techo, de un plato, de una medicina, y también de sus problemas sentimentales y de sus enfermedades”, explica. En sus palabras se evidencia la preocupación por alzar la voz y volcar la mirada hacia estas temáticas, un tanto normalizadas en el contexto boliviano

Alicia Rodríguez Maida / Laboratorio de periodismo UCB

Los relatos dependen en gran parte, si no es en su totalidad, de la persona que los escribe, de su manera de ver el mundo, de los imaginarios que construyen su realidad, de las situaciones en las cuales se embarca en la vida y que le dejan rastros de sabores, colores y olores, convirtiéndose así en su fuente de inspiración.

César Verduguez Gómez nació el 3 de noviembre de 1941 en la ciudad de La Paz. Sin embargo, radica en Cochabamba desde hace más de 60 años. Es profesor jubilado, editor, antologador, promotor cultural, escritor de novelas, cuentos, fábulas y una vasta obra didáctica. Es el fundador y primer presidente de Escritores Unidos de Bolivia, y participó en la fundación de la Sociedad de Escritores de Bolivia. Asimismo, su nombre y obras figuran en más de 30 antologías, tanto nacionales como del extranjero, en países como Estados Unidos, Alemania, Argentina, Suiza, Francia, Croacia y Colombia.

“Todos nacemos con un don pequeño, mediano o muy grande para el deporte, la música o algún arte. Yo sostengo que el artista, en cualquier campo, nace y se hace. Si le toca a uno una pequeña inclinación, tendrá que trabajarla, hacerla crecer, incrementarla toda su vida para obtener un buen resultado a su dedicación. A mí me tocó el arte de escribir… desde muy adolescente sentí la necesidad de escribir”, menciona. Comenzó con historietas y algunos argumentos, que con práctica y dedicación se convirtieron en reconocidos relatos a nivel nacional e internacional.

Su primer cuento, “El regalo”, fue publicado por primera vez en un periódico local. “Después de una espera de casi un mes, apareció impreso en toda una plana, en el tamaño grande: doble tabloide. Ése fue un espaldarazo que me impulsó a seguir escribiendo”, comenta Verduguez. El mencionado relato continúa formando parte de libros y actividades escolares.

Las situaciones y los momentos del día a día son la fuente de inspiración de sus escritos. En especial las que presentan conflictos sociales, culturales, personales e interpersonales. “Mi inspiración surge de todo aquello que la gente sufre: pobreza, falta de trabajo, de un techo, de un plato, de una medicina, y también de sus problemas sentimentales y de sus enfermedades”, explica. En sus palabras se evidencia la preocupación por alzar la voz y volcar la mirada hacia estas temáticas, un tanto normalizadas en el contexto boliviano.

Entre los momentos más emocionantes de su carrera, Verduguez destaca dos. Uno de ellos sucedió cuando recibió un cuento suyo traducido al árabe por un erudito en letras de una universidad en Marruecos. “Haber recibido en mi computadora mi cuento ‘Hay un grito en tu silencio’, traducido al árabe, y con esos signos intrincados característicos de esa escritura. ¡Gran sorpresa!”, comenta con emoción. Otra situación similar fue cuando recibió en sus manos un libro en inglés de más de mil páginas, entre las cuales se hallaba el cuento anteriormente mencionado.

Entre las dificultades al momento de escoger seguir su sueño, menciona que está presente la falta de apoyo de los Gobiernos y autoridades locales; así también, la falta de iniciativas e incentivos para que los jóvenes puedan vivir del arte en general. “Para publicar mi primer libro, tuve que acudir al préstamo de un familiar”, comenta el escritor. Sin embargo, menciona que estos tiempos la situación parece estar entrando en un cambio favorable para la cultura.

En cuanto al contexto boliviano frente a la decisión de optar por perseguir carreras relacionadas al arte, en específico la escritura, Verduguez afirma con ímpetu que por lo general no existen y es un camino complicado. “Muchos jóvenes tienen que abandonar sus deseos de escribir porque no existen los estímulos suficientes en las familias y en la sociedad. El joven tiene que dedicarse a ganar el pan de cada día en cualquier actividad lucrativa. El ser escritor significa desistir a las ventajas que otorga el dinero. Son muy pocos los que viven de la escritura”, asevera. Los jóvenes necesitan buscar becas o premios para poner su nombre en el mapa, o se ven en la obligación de salir del país en busca de una educación formal en el área escogida. De esa manera, pueden obtener los recursos básicos para sustentarse a sí mismos, y si fuera el caso, a sus familias.

El consejo por parte del escritor a todas las personas que quieren perseguir el mismo camino es: “Primer paso, lo elemental: leer, leer y leer. Segundo paso: escribir, escribir y escribir”. Como mencionaba al principio, con el talento se nace, pero con la práctica se hace.